Comportamiento de los leones, sociedad y comunicación

Comportamiento de los leones
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Mucho de nosotros reconocemos las imágenes imponentes de los leones machos africanos, con sus melenas abundantes, sus enormes garras y cuerpos musculosos; o las manadas de hembras con sus pelajes claros y sus colmillos prominentes, acechando a sus presas en la sabana africana. Protagonistas de películas, fotografías, esculturas y pinturas, los leones han fascinado al ser humano desde hace miles de años, incluso siendo venerados por algunas culturas o considerados signos de poder, nobleza y dignidad en el imaginario popular. Es por ello, que el estudio de la biología, ecología, evolución y comportamiento de los leones se remonta a los primeros exploradores y naturalista que recorrieron África y se extiende hasta los tiempos actuales, donde la información que se tiene de esta especie es amplia y bien documentada.

Los leones (Panthera leo) son mamíferos pertenecientes al orden de los carnívoros (Clase Mammalia, Orden Carnívora), específicamente a la Familia Felidae. Actualmente, se reconocen ocho subespecies de leones, de las cuales dos se consideran extintas en la naturaleza. Entre las subespecies destacan el león de Katanga (P. leo bleyenberghi), el león Massai (P. leo nubica), el león de África occidental (P. leo senegalesis), el león del Congo (P. leo azandica), el león del Transvaal (P. l. krugeri) y el león asiático (P. leo pérsica), cuya única población se encuentra en el Bosque de Gir en la India. Exceptuando esta subespecie que se encuentra en la India, la distribución del león se encuentra restringida al continente africano; en el pasado, las poblaciones de leones se podían encontrar en el sur de Europa, extendiéndose hacia el continente asiático.

De gran tamaño, los leones son considerados el segundo felino más grande en el mundo. De cuerpo musculoso, patas robustas, cabeza voluminosa, orejas redondeadas y una cola alargada. Presentan un marcado dimorfismo sexual, siendo la diferencia más llamativa la presencia de una melena en machos, la cual, envuelve la cabeza, el cuello y parte del pecho. La coloración del pelaje puede variar según la subespecie, así como la localidad en la que se encuentra, pero generalmente su coloración va desde el castaño claro hasta el marrón oscuro. Llegando a alcanzar una altura de 90 a 110 cm, una longitud de 3 m y un peso que ronda los 160 a los 260 Kg.

El comportamiento de los leones se caracteriza por su sociabilidad, siendo uno de los pocos felinos gregarios y el único que forma grupos numerosos, compuesto principalmente por hembras y sus crías, acompañadas de uno o dos machos adultos. El comportamiento de los leones de tipo social se encuentra asociado a la comunicación intra-especifica, así como en las interacciones entre los individuos que conforman una manada.

A continuación, vamos a ahondar más en estos detalles, así como otras particularidades del comportamiento de los leones.

Comportamiento de los leones en cuanto a la estructura social

Como ya mencionamos, los leones forman unidades sociales conocidas como manadas, que pueden estar conformadas de 2 a 35 ejemplares. En su mayoría por hembras emparentados (entre 2 a 18 hembras), sus crías y de uno a siete machos, los cuales, pueden estar emparentados o no. A pesar de que puede haber más de un macho en las manadas, solo habrá un macho dominante, quién tiene el derecho a reproducirse y ser el principal en proteger a la manada.

Las hembras suelen estar relacionadas, ser madres e hijas, hermanas o primas y, al menos que las condiciones las obliguen a abandonar, permanecen de forma constante con la manada. Al estar emparentadas, las interacciones entre las hembras son más armónicas, lo cual fortalece los vínculos de cooperación e incluso comparten el cuidado de los cachorros. Se considera que esta es una estrategia evolutiva para que el comportamiento de las leonas durante la caza sea mucho más organizado y cooperativo.

Las manadas suelen mantenerse más o menos estables, dado que los únicos cambios provienen de la muerte de los machos, la toma de posesión por parte de otros machos, las migraciones de los juveniles y los nuevos nacimientos. Los machos dominantes pueden expulsar a otros machos, ya sean juveniles o subordinados, obligados entonces a buscar nuevos territorios para conformar sus propias manadas o llevar una vida en solitario.

La disponibilidad del alimento, factores ambientales y las actividades antropogénicas pueden afectar el comportamiento de los leones dentro de estas estructuras sociales. Si una población es muy numerosa pero no cuentan con suficientes recursos reproductivos y alimenticios, las manadas pueden expulsar a algunos de sus miembros para reducir números. Igualmente, si una hembra se lesiona durante la cacería, o machos o hembras son demasiado viejos para cumplir su función dentro de la manada pueden ser expulsados. Algunos leones pueden llevar una vida nómada y solitaria.

Es importante destacar en el comportamiento de los leones que cuando un macho dominante es viejo o se encuentra lesionado, puede ser reemplazado por un nuevo macho mucho más joven y fuerte. Debido a la competencia reproductiva, estos machos suelen cometer infanticidio, eliminando a las crías del macho anterior y estimulando el celo en las hembras. Este tipo de acciones permite que los genes del macho dominante se perpetúen en la población de leones.

El comportamiento de los leones en cautiverio puede volverse anómalo como respuesta al estrés y a la depresión si se trata de un animal solitario. Los leones son animales sociables, es por ello, que incluso en un zoológico o en refugio, es necesario al menos dos ejemplares para que puedan desarrollarse socialmente y formar vínculos con sus pares.

Comportamiento de los leones concerniente a la territorialidad

Las manadas suelen ocupar áreas de distribución extensas, pudiendo variar desde los 20 a los 400 Km2. Los leones se organizan para poder defender su territorio de otras manadas e incluso de otros depredadores. Al igual que otros mamíferos con comportamiento gregario, el número de integrantes de una manada pueden generar beneficios o pérdida; en este caso, mientras más integrantes contenga la manada mayor será la extensión de territorio que puedan proteger y mayor probabilidad de éxito tengan ante un enfrentamiento o un conflicto.

El comportamiento de los leones es territorial ante cualquier intruso, son los machos los encargados de defender el territorio, así como a las hembras y sus crías. Por el contrario, las hembras se encargan de la caza y salvaguardar a sus cachorros. El macho dominante normalmente se encuentra protegiendo las áreas principales de su territorio, mientras que los machos subordinados pueden custodiar aquellas zonas fronterizas o periféricas.

Tanto hembras como machos son capaces de marcar sus territorios, ya sea por medio de secreciones químicas o por vocalizaciones. Igualmente, son capaces de defender el área de la manada de intrusos, llegando a conflictos y agresiones físicas.

Comportamiento reproductivo de los leones

El comportamiento de los leones durante el celo se manifiesta por pequeñas expresiones conductuales como lo son frotar las mejillas contra machos u otras hembras; los machos comienzan a seguir a las hembras, acercarse y observarlas. Otras conductas documentadas durante el estro de las leonas, es el olfateo por parte del macho de la zona perineal de las hembras, el marcaje de las hembras por medio de la orina y vocalizaciones asociadas con la reproducción.

El rito de apareamiento en leones es similar al de muchos felinos, en donde el macho se acerca a la hembra, se monta sobre ella y la sujeta por la nuca con su boca. La hembra suele responder a estos movimientos adoptando una postura de lordosis, es decir, flexiona las extremidades anteriores, levanta los cuartos traseros y aparta su cola. A su vez, el macho suele pisarla con sus patas traseras, frotándose con la hembra y permitiendo ajustar su postura, a continuación, comienza el movimiento pélvico que puede durar entre 1 a 5 minutos antes de que se dé la penetración. Durante la penetración la hembra vocaliza una especie de llanto y que puede durar unos segundos. Al concluir la penetración, tanto macho como hembras comienzan a lamerse las regiones ano-genitales.

El periodo de gestación en leones tiene una duración aproximada de 105 a 120 días, siendo capaces de dar a luz de 2 a 7 crías. Durante las primeras siete semanas de vida, la madre alimentará a sus crías solo con leche materna, después de ese tiempo comienzan a alimentarse de trozos de carne y es a partir de los cuatro meses, que los cachorros comienzan a adquirir los conocimientos necesarios para poder cazar.

Obtención de alimentos

Como animales gregarios, el comportamiento de los leones durante la obtención de alimentos está relacionado con la conformación de grupos de caza, mayormente por hembras, cuyo número puede garantizar el éxito de capturar una presa (entre más hembras, mayor probabilidad de que la caza sea exitosa). Los machos no suelen cazar por su cuenta, al menos que se trate de machos solitarios que buscan establecer un territorio.

Hay que destacar en el comportamiento de los leones que durante la caza las hembras se coordinan y cooperan para que la caza sea exitosa. Cada leona, sabe cuál es su posición, así como la tarea que deben cumplir. La primera etapa de la caza está conformada por el acechamiento, en donde un grupo de leonas avanza de forma discreta hacia sus presas, hasta que se encuentran a una distancia igual o menor a los 30 metros. En este punto, las leonas deben haber rodeado exitosamente la presa y haber seleccionado al individuo más débil, para atacarle simultáneamente desde varios puntos. Debido a que los leones no pueden mantener su velocidad durante mucho tiempo, sus ataques suelen ser cortos y normalmente enfocados al cuello del animal, siendo el ataque la última etapa de la cacería.

Al momento de alimentarse, estos felinos tienen una jerarquía bien establecida, en donde el macho dominante es quién se alimenta primero. Seguidamente son las hembras las que comerán, mientras que los cachorros suelen ser los últimos en comer.

Los leones son carnívoros generalistas, cuyas presas incluyen búfalos, ciervos, cebras, ñus e impalas. Por lo cual, necesitan hábitats extensos con numerosas presas para poder desenvolverse naturalmente. No obstante, debido a la fragmentación de los ecosistemas, el agotamiento de las presas y la caza ilegal, estos carnívoros se encuentran más vulnerables a los cambios ambientales.

Comunicación entre leones

Los leones, como muchos animales sociales, necesitan de estrategias de comunicación para poder interactuar efectivamente entre sus pares y desarrollar vínculos con los miembros de sus manadas. Entre las estrategias más comunes que observamos en este grupo de animales se encuentra las señales químicas, las expresiones corporales y las vocalizaciones.

En el estudio del comportamiento de los leones, la comunicación gestual es de gran importancia; por medio de gestos, movimientos y posturas pueden expresar su estado de ánimo, interés o afecto, e incluso reclamar su posición jerárquica dentro de la estructura social de la manada. Para los leones, en especial entre hembras y crías, es normal demostrar afecto frotándose la cabeza y el cuello, o por medio de los lametazos sociales, una conducta que nos recuerda al acicalamiento en primates.

Las vocalizaciones cuentan con un repertorio amplio, en donde se han registrado maullidos, ladridos, siseos, gemidos y rugidos, siendo este último, un llamado vocal alto e intenso, que permite delimitar su territorio e indicar su posición ante otras manadas de leones. Al igual que el marcaje químico, el rugido funciona como una estrategia para delimitar su territorio.

Bibliografía

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  • Plan de Supervivencia de Especies de Leones de la AZA (2012)
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