Comportamiento de las tortugas, terrestres, semiacuáticas y marinas

Comportamiento de las tortugas
Igor Vetushko/sp.depositphotos.com

Las tortugas o quelonios (Orden Testudine) se reconocen del resto de los reptiles principalmente por su morfología tan particular, siendo que su característica más llamativa la presencia de una concha o coraza que protege los órganos internos y que se encuentra compuesta por un caparazón dorsal (el cual, está soldado a la columna vertebral) y el plastrón, en la parte ventral del cuerpo. Muchas de las adaptaciones anatómicas y fisiológicas que caracterizan a las tortugas se encuentran relacionadas con su patrón corporal general, el mismo que les concede ese aspecto lento y pesado; y que afecta el comportamiento de las tortugas.

En la actualidad, podemos reconocer más de 250 especies de tortugas, distribuidas en dos subórdenes (Cryptodira y Pleurodira) y 15 familias. Se considera que las primeras tortugas aparecieron hace entre 220 a 210 millones de años, durante el Triásico tardío; el registro fósil más antiguo que se tiene pertenece a la especie Proganochelys quenstedti y cuenta con 210 millones de años. En general, tanto el caparazón como el plastrón se encuentra compuesto por una capa externa, córnea, de queratina, y una interna de hueso. Tanto su cinturas pectorales y pelvianas se encuentran situadas dentro de la caja torácica, y sus mandíbulas carecen de dientes, en cambio, están provista de dos placas córneas robustas.

Las tortugas se pueden clasificar según su estilo de vida y el ambiente en que se desarrolla, es por ello que nos encontramos con tortugas dulciacuícolas, tortugas marinas y tortugas terrestres. Estos grupos se diferencian entre sí, no solo por los nichos ecológicos que ocupan, sino por las adaptaciones morfológicas y fisiológicas que les han permitido conquistar estos espacios y que también definen algunos rasgos de su comportamiento. A continuación, vamos a desarrollar brevemente las principales características del comportamiento de las tortugas basándonos en su hábitat.

Comportamiento de las tortugas de agua dulce

Las tortugas de agua dulce representan el 60% de las especies en el mundo, con una distribución amplia y una gran diversidad ecológica, que les ha permitido ocupar la mayoría de los cuerpos de agua dulce que se encuentran en las masas continentales, como ríos, lagos y lagunas. En contraste con las tortugas marinas, sus extremidades no se encuentran modificadas para asemejarse a remos, sino que son aplanadas, palmeadas y presentan una membrana interdigital, característica que a su vez las diferencias de las tortugas terrestres. Este tipo de tortugas también se caracterizan por su estilo de vida anfibio, donde pasan la mayor parte de su tiempo dentro del agua, pero incursionan a tierra de forma frecuente, en especial para asolearse, reproducirse e incluso alimentarse.

En los estudios sobre el comportamiento de las tortugas de agua dulce, se han identificado algunos patrones generales que se repiten entre especie y que incluso se pueden identificar tanto en tortugas terrestres como marinas. A continuación, vamos a explicar algunos de estos patrones, tomando en cuenta que cada especie tiene sus particulares y diferencias con respecto al comportamiento.

Territorialidad

Aunque en la naturaleza podemos encontrarnos locaciones donde conviven numerosos ejemplares de tortuga, la mayoría de las especies son solitarias e independiente, con congregaciones solo durante las temporadas de apareamiento. Por lo mismo, no es de extrañar que muchas especies de tortugas demuestren un comportamiento territorial, llegando a atacar a sus congéneres para proteger los sitios de forrajeo.

Comportamiento agresivo

Aunque las tortugas no son animales violentos, podemos identificar algunas conductas agonistas entre los miembros de una especie. En defensa de su territorio o como una estrategia de intimidación, las tortugas pueden mostrar un comportamiento amenazante abriendo la boca como en una especie de grito, retrayendo un poco el cuello con sus patas extendidas, este tipo de conducta se puede observar en la tortuga serpentina o mordedora (Chelydra serpentina).

La persecución y evasión es un comportamiento de las tortugas que se ha documentado en distintas especies, entre ellas Trachemys scripta o tortuga de orejas rojas, la cual, es popular como mascota. Este comportamiento se caracteriza por la persecución por parte de un ejemplar (normalmente más grande y de mayor fuerza) hacia otro, puede incluir mordiscos y empujones. Durante el cortejo, algunas tortugas también podrán competir, llegando a manifestar conductas agresivas.

Comportamiento de refugio o defensa

Probablemente este sea el comportamiento más popular documentado en tortugas, y se caracteriza por la retracción de las extremidades y la cabeza dentro del caparazón. Esta estrategia permite a las tortugas defenderse ante depredadores e incluso otras tortugas que puedan estar acosándolas.

Comportamiento reproductivo

Algunas especies de tortugas incluyen mordiscos durante sus cortejos, los machos tienden a perseguir o rondar a la hembra, mordisqueando su caparazón o sus extremidades. En algunas especies, pareciera que los machos acariciaran a las hembras con sus uñas. Tras la reproducción, muchas hembras se involucran en el cuidado de sus crías, vigilan sus nidos o sitios de postura, remueven los huevos no viables y vigilan la temperatura del nido.

Comportamiento de enderezamiento

Quizá nos cause gracia, pero cuando una tortuga queda bocabajo (ya sea por un accidente o gracias a un depredador), estos animales se encuentran vulnerables. Es por ello, que, tras un tiempo de latencia, exhiben comportamientos mecánicos que les ayudan a enderezarse y que dependen de sus características físicas. Muchos autores creen que este tipo de comportamiento es innato en las tortugas.

Comportamientos asociados a la termorregulación

Las tortugas se caracterizan por ser ectotermas, es decir, su temperatura corporal depende de la ambiental. Debido a esto, las tortugas dulceacuícolas y terrestres practican el asoleo atmosférico, en donde se exponen al sol, ya sea flotando en la superficie del agua o en cuerpos terrestres, por varias horas al día. Los ejemplares de Trachemys scripta son capaces de seleccionar distintos gradientes acuáticos, según la temperatura en que se encuentre el agua y desplazarse entre ellos dependiendo de su temperatura corporal.

Comportamiento de las tortugas marinas

Pertenecientes a la Superfamilia Chelonioidea, las tortugas marinas se diferencian del resto de sus congéneres por presentar adaptaciones morfológicas y fisiológicas que les permiten desarrollarse y llevar a cabo la mayor parte de su ciclo de vida en el mar, solo incursionando a tierra firme para desovar. En la actualidad, se reconocen siete especies de tortugas marinas, pertenecientes a las familias Cheloniidae y Dermochelydae.

El comportamiento de las tortugas marinas se caracteriza por ser solitario e independiente durante sus primeros años de vida; a medida que crecen, el comportamiento social se reduce a compartir los mismos sitios de forrajeo, al apareamiento o al desove. No obstante, debido a su estilo de vida, aún hay aspectos de su comportamiento que no se ha documentado; es por ello, que en este segmento vamos a hablar de los patrones de comportamiento que se han podido registrar para las tortugas marinas, teniendo en cuenta que estos patrones pueden cambiar según la especie que se esté estudiando.

Migración

Las tortugas marinas son los únicos reptiles que presentan un comportamiento migratorio de larga distancia, siendo capaz de compararse con algunos vertebrados terrestres y aves. Aunque no se conocen muchos detalles de sus rutas migratorias, se sabe que la principal razón que impulsa estos desplazamientos es la búsqueda de recursos como el alimento, las parejas sexuales y sitios de desove; así como por la variación ambiental. Se cree que el proceso migratorio en tortugas puede estar guiado por brújulas biológicas, las corrientes marítimas, la temperatura del agua, e incluso se considera que por las concentraciones químicas en el agua o información transmitidas por el viento.

Los patrones migratorios varían según la especie de tortuga marina que se esté estudiando, y dependen de la localidad en la que se encuentre, así como el tamaño de sus áreas de forrajeo o alimentación. En el caso de las tortugas laúd (Dermochelys coriacea) y las tortugas loras (Lepidochelys kempii) su migración es en dirección a las aguas oceánicas, con el fin de alimentarse. Las tortugas caguamas (Caretta caretta) y las tortugas planas (Natator depressus) migran hacia áreas de alimentación cercanas a las plataformas continentales, es decir, cerca de las costas. Mientras que las tortugas carey (Eretmochelys imbricata) y las tortugas verdes (Chelonia mydas) migran a lugares específicos de forrajeo y desove. Algunas especies de tortugas marinas solo desovan en los mismos lugares donde ellas nacieron, teniendo que migrar a estas localidades.

Cortejo, apareamiento y desove

Las tortugas marinas se cuentan con periodos reproductivos previos a la temporada de anidación, donde se observa como los machos exhiben tácticas de luchas para conseguir pareja (comportamiento agonístico). En general, el comportamiento de las tortugas macho durante el apareamiento se encuentra definido por la competencia por parejas reproductoras, aquellos machos con mayores aptitudes (niveles elevados de testosterona, mejores condiciones físicas y mayores reservas de energía) tendrán más probabilidades de conseguir pareja. El sistema de apareamiento de las tortugas marinas es generalmente polígamo, tanto los machos como las hembras pueden copular con distintas parejas, normalmente tras el cortejo y con un promedio de apareamiento de 25 horas.

Durante el desove, la mayoría de las hembras retornan a las mismas playas para desovar y, en algunos casos, estas son las mismas playas donde nacieron. El desove se lleva a cabo durante la noche, siendo este el momento en que las hembras incursionan fuera del mar y eligen un sitio adecuado para construir el nido, en donde excavan usando sus extremidades y el cuerpo, este proceso es lento y agotador. Cuando el nido se encuentra listo, las tortugas depositan los huevos, ayudándose con las aletas traseras y secretando mucus; dependiendo de la especie pueden poner de 80 a 160 huevos.

Una característica curiosa de las tortugas, es que durante el desove pareciera que estuvieran llorando, pero estas lágrimas son las sales acumuladas en el cuerpo que son secretadas por glándulas ubicadas en los ojos. Durante este proceso se debe evitar molestar a las tortugas, ya que pueden detener la deposición de los huevos si se sienten amenazadas o en peligro. Al terminar el proceso, las hembras cubren de arena el nido, utilizando sus aletas posteriores como una pala.

Las especies del género Lepidochelys presentan un comportamiento único, denominado arribada. Tanto L. kempii y L. olivácea presentan eventos masivos de anidación, donde 100 a 1000 ejemplares se desplazan hasta los mismos sitios de puestas durante uno a tres días. Se cree que este fenómeno es una estrategia de las tortugas Lepidochelys para evitar a los depredadores, quienes se intimidarían ante los números masivos de tortugas.

Eclosión de los huevos y frenesí natatorio

Al cumplir su periodo de incubación, los recién nacidos rompen el cascarón del huevo por medio de una extensión de la mandíbula superior, que se asemeja a un pico puntiagudo. Las crías pueden permanecer en el nido algunos días antes de emerger, usando sus pequeñas aletas para impulsarse hacia arriba y apartar la arena, cuando llegan a la superficie esperan hasta la noche para emerger juntos y desplazarse hacia el mar; se considera este un comportamiento innato de las tortugas marinas.

En el agua, se aprecia otra conducta instintiva de las tortugas, ya que los recién nacidos comienzan a nadar frenéticamente en contra del oleaje, hacia aguas más profundas donde podrán encontrar refugio.

Brumación

Entendiéndose que es un periodo donde los reptiles temporalmente disminuyen su actividad metabólica, y se encuentra relacionada con las condiciones ambientales como descenso en la temperatura y una reducción de la luz solar. Aunque los registros de brumación en tortugas marinas han sido poco, existen evidencias de que se trata de un comportamiento generalizado en algunas especies como C. mydas y C. caretta, en donde los ejemplares reposan en el fondo marino durante los meses de invierno. Se creen que pueden durar uno o dos meses en este estado.

Comportamiento de las tortugas terrestres

La mayoría de las tortugas terrestre pertenecen a la familia Testudinidae, distribuidas en 15 género y donde podemos identificar unas 42 especies. Se caracterizan por sus extremidades gruesas, fuertes y cilíndricas, así como sus caparazones altos; de hábitos diurnos, el comportamiento de las tortugas terrestres ha generado interés debido a su popularidad como mascotas. En este segmento, vamos a mencionar algunas de las conductas más comunes en este grupo de animales.

En tortugas terrestres se han reconocido comportamiento de alerta, descanso, agonistas, comportamiento de refugio y rituales de cortejos. De estos patrones de comportamiento, las tortugas invierten más del 50% de su tiempo en el descanso, siendo la conducta más repetitiva; mientras que el comportamiento con una menor documentación son las conductas agonistas. Este tipo de comportamientos se han registrado en especies como Chelonoidis chilensis, Gopherus berlandieri, G. agassizzi, Testudo horsfiekdii, así como otros quelonios desertícolas.

Comportamiento de descanso

Durante el descanso podemos identificar dos tipos de conductas: el reposo y el sueño. En el reposo, las tortugas permanecen inmóviles, con el plastrón en contacto con el suelo y las extremidades relajadas.

Comportamiento de refugio

Después del comportamiento de descanso, este tipo de conductas denominadas refugios es el tipo de comportamiento que se aprecia con más frecuencia en las tortugas terrestre. En este caso, los ejemplares se quedan quietas, generalmente debajo de la vegetación o cualquier estructura que les sirva como refugio; en donde las tortugas pueden tener las extremidades y la cabeza dentro del caparazón.

Conductas de alerta

Las tortugas que se encuentran en estado de alerta muestran un comportamiento característico en donde estiran el cuello y elevan la cabeza, los ojos permanecen abiertos, vigilantes.

Cortejo y cópula

Los rituales de apareamiento pueden variar según la especie en estudio, pero normalmente podemos identificar cinco etapas: solicitud, monta, evasión, cópula y cavar. En el caso particular de la especie Chelonoidis chilensis, la solicitud comienza cuando el macho se moviliza rodeando a la hembra, a veces, llegando a morderla. La monta es un comportamiento que se encuentra generalizado entre las tortugas terrestre, en donde el macho apoya su plastrón en el caparazón de la hembra; para ello, se eleva usando sus extremidades posteriores y apoyando las delanteras en su compañera.

En algunas especies, las hembras tratan de evadir al macho, obligándolo a desmontarse. Cuando el macho logra afianzarse sobre la hembra comienza la cópula. Durante el proceso de la cópula, ambas cloacas se juntan y algunas tortugas cavan en la tierra, debido al movimiento de sus patas.

Comportamiento agonista

Siendo el patrón de comportamiento que se registra con menor frecuencia en las tortugas, viene representado por conductas de persecución, agresión, escape y bostezo. La persecución ocurre cuando una tortuga sigue a otra, desplazándose detrás de ella; la tortuga que es perseguida responde escapando o escondiéndose dentro de su caparazón. Las muestras de agresiones en tortuga vienen dadas por mordiscos, mientras que el bostezo es una conducta amenazante donde la tortuga abre la boca y la mantiene abierta.

Resumen sobre el comportamiento de las tortugas

Resumen sobre el comportamiento de las tortugas

Bibliografía

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