Comportamiento de las hormigas y sus características principales

Comportamiento de las hormigas (formícidos)
Anna Ceglinska/sp.depositphotos.com

La clase Insecta es el taxón de animales con más especies descrita hasta el momento, siendo considerado el más grande a pesar de que aún faltan muchas especies por describir. Se trata de un grupo altamente diverso, que se encuentra en prácticamente todos los ecosistemas terrestres y algunos acuáticos. En este grupo podemos encontrar tantos ejemplares herbívoros como carnívoros, de vida libre, parásitos y simbiontes. En este artículos abordamos el comportamiento de las hormigas, tema muy interesante dado los patrones comportamentales presente en estos animales.

Los insectos se caracterizan por tener un cuerpo dividido en segmentos funcionales y especializados, de esta manera reconocemos la cabeza, el tórax y el abdomen. En la cabeza se encuentran los órganos sensoriales: ojos (simples y/o compuestos), antenas y mandíbulas; en el tórax se encuentran los apéndices locomotores articulados (patas) y algunos grupos presentan alas; finalmente, en el abdomen se concentran la mayoría de los órganos y las estructuras sexuales. Los insectos pueden encontrarse de forma solitaria o formando grupos masivos, algunas de las sociedades más complejas se encuentran en este grupo, un ejemplo de ello son las hormigas.

Las hormigas pertenecen al orden Hymenoptera, específicamente, pertenecen a la familia Formicidae. Estos insectos son considerados uno de los grupos más exitosos entre los insectos, cuentan con aproximadamente unas 14.000 especies descritas, aunque se estiman que pueden ser unas 20.000 especies; distribuidas en 350 géneros y 12 subfamilias. Se distribuyen en prácticamente todos los ecosistemas terrestres menos en la Antártida y algunas pocas islas como Groenlandia, Islandia y Polinesia; tan amplia distribución se debe a la diversidad de sus hábitos alimenticios, su organización social, su capacidad de adaptación y poblaciones estables, que les permite ocupar una amplia variedad de nichos ecológicos. El comportamiento de las hormigas y su estructura social han sido ampliamente estudiado, siendo considerado uno de los sistemas sociales más complejos en la naturaleza, es por ello, que en este artículo vamos a ahondar en este tema tan interesante.

Características de las hormigas

Las hormigas se caracterizan principalmente por presentar glándulas metapleurales, antenas acodadas y una constricción en su segundo segmento abdominal, denominado peciolo, que nos recuerda a una estrecha cintura. Por lo general, presentan dos ojos compuestos (excepto en algunas especies subterráneas), tres pequeños ojos simples u ocelos y un par de antenas, capaces de detectar las vibraciones, así como sustancias químicas; cuentan un par de mandíbulas fuerte, que le permite triturar su alimento, sujetar y transportar objetos. En el tórax se pueden apreciar tres pares de patas articuladas (como en todos los insectos), cuyo tarso cuenta con una uña en forma de garra que les permiten trepar y aferrarse a las superficies; en este segmento, también se pueden apreciar las alas en aquellos individuos alados.

Se trata de insectos pequeños, cuyas tallas varían desde los 0,70 mm a los 60 mm; y como todos los insectos cuentan con un exoesqueleto que les brinda una cubierta protectora, la cual, está compuesto principalmente de quitina. Las hormigas presentan una metamorfosis completa, es por ello que podemos identificar al menos cuatro estadios durante su ciclo de vida: huevo, larva, pupa y adulto.

Son insectos sociales, cuyas colonias están conformadas principalmente por hembras estériles y algunos pocos individuos reproductores. Estas diferencias, que no solo son fisiológicas, sino también morfológicas, y que implican una diferenciación en el comportamiento de las hormigas, su división de trabajo y funciones, permiten catalogarlas en castas. Por lo general, cada casta presenta características morfológicas y fisiológicas propias, que las diferencia una de las otras; pero eso no implica que dentro de cada casta se observe polimorfismo, entre la casta de las obreras podemos identificar distintos tipos de obreras que se diferencian principalmente por su tamaño y el trabajo que desempeñan para la colonia.

Comportamiento social de las hormigas

Como ya mencionamos, son animales sociales que conviven en grupos llamados colonias, cuyas sociedades son consideradas entre las más complejas del reino animal, por lo cual, se les denomina eusociales. El comportamiento de las hormigas dentro de las colonias es tan organizado y unificado, que parecieran conformar un superoganismo, demostrando un alto grado de cooperación y trabajo colectivo, con división de trabajo y diferentes vías de comunicación que permiten la coordinación y cooperación, así como la resolución de problemas.

Las colonias pueden estar conformadas desde unas pocas decenas de individuos hasta millones de ellos, en su gran mayoría hembras estériles; que, por lo general, habitan “nidos” subterráneos u hormigueros, conformados por galerías que se conectan a la superficie mediante túneles y cuyas entradas se reconocen por la presencia de montículos de tierra, arena o arcilla. Los hormigueros pueden ser simples o complejos, aunque no todas las especies construyen hormigueros terrestres, algunas pueden llegar a elaborar los hormigueros en los árboles, aprovechar los refugios naturales o construir estructuras vivas, enlazando sus cuerpos. Incluso algunas especies no requieren nidos, ya que son nómadas.

El éxito social en cuanto al comportamiento de las hormigas se basa en la división de trabajo, es así como identificamos dentro de las colonias de hormigas a individuos reproductores y aquellos no reproductores. Entre los individuos estériles también se observa subdivisión de trabajo, de hecho algunos ejemplares se encargan de la construcción de hormiguero, de su mantenimiento, de la búsqueda de alimento, el cuidado de las crías o la defensa de la colonia. Cada uno de estos grupos es denominado castas, entendiéndose que las castas son grupos que comparten la misma morfología y que se especializan en un área de trabajo, y que por tanto definen el comportamiento de las hormigas.

Por lo general, en las colonias de hormigas se reconocen las siguientes castas: las reinas, las obreras y los machos. Las reinas, son hembras reproductivas, tienden a ser aladas, ser más grande que el resto de individuos y presentar un abdomen abultado; en un hormiguero pueden encontrarse una o más reinas. Las obreras representan la casta más abundante, conformada por hembras estériles, de menor tamaño que las hembras y sin alas, se presentan como individuos polimórficos, cuyos tamaños corporales pueden variar según del trabajo que realicen para la colonia. Finalmente, nos encontramos a los machos, quienes cumplen un papel netamente reproductor.

Cooperación entre formícidos

Aunque el comportamiento de las hormigas de forma individual puede parecernos simples; en conjunto, la dinámica estructurada y organizada de una colonia puede ser considerada como un súper organismo. Esto se debe a la capacidad de cooperación que muestran las hormigas, cada casta cumple un rol dentro de la colmena, el cual es llevado a cabo de forma organizada por sus miembros.

Es así como en el comportamiento de las hormigas podemos observar diferentes roles dentro de una colonia. Un grupo de obreras se encarga particularmente de la búsqueda y recolección del alimento, cuya tarea beneficia a todo el grupo. De igual forma, tenemos aquellas hormigas encargadas del cuidado de las crías, entre su tarea se encuentra la limpieza de las galerías de cría, la movilización de los huevos y de las larvas. La defensa de la colonia también es un comportamiento de las hormigas que demuestra cooperación entre sus miembros.

Hormigas esclavistas

En algunas especies de formícidos, la dinámica social de las colonias se ha modificado, En estos casos, tenemos especies de hormigas donde la casta de las obreras es reducida o ha desaparecido; por lo cual, las hormigas soldados tienden a atacar otras colonias para robar sus huevos o larvas, que trasladan a sus propios nidos. Cuando estas larvas alcanzan la adultez, son obreras que trabajan a disposición de su nueva colonia hasta que mueren, momento en el cual las soldados repetirán el ciclo de ataque, robo y “esclavismo”. Otro caso de parasitismo, son las hembras que invaden nidos ajenos, aprovechándose de los recursos que este pueda ofrecer para beneficiar solo a su propia descendencia; en estos casos, las hembras pueden coexistir con otras reinas o llegar a eliminarlas completamente.

Comunicación de los formícidos

Como ya mencionamos, la comunicación es la base de la organización social que presentan las hormigas al momento de dividirse el trabajo; debido a esto, necesitan de vías efectivas de comunicación. Las comunicaciones químicas es la principal vía que utilizan estos insectos para transmitir información, las moléculas que intervienen en este proceso se denominan feromonas y son liberadas como señales de alarma, marcaje de territorio, reclutamiento, señalización o como estímulos sexuales.

Las feromonas se producen en las glándulas exocrinas, en formícidos se han llegado a identificar al menos seis glándulas principales y al menos diez estructuras capaces de producir moléculas químicas. Las feromonas son liberadas al ambiente, donde su capacidad de esparcirse depende de las condiciones ambientales del momento, estas moléculas son detectadas por medio de las antenas, que actúan como quimiorreceptores. Las feromonas son capaces de condicionar y modificar el comportamiento de las hormigas.

Otras vías de comunicación entre hormigas incluyen la recepción de vibraciones o estímulos táctiles. Algunas especies son capaces de producir sonidos, por medio de un aparato estridulador, como el que se observa en los géneros Trachumymex y Acromymex. Como las hormigas no cuentan con un tímpano, perciben el sonido por receptores especiales ubicados en sus patas. A parte del sonido, son capaces de transmitir información mediante el contacto de sus bocas; normalmente, este tipo de comunicación ocurre cuando dos hormigas intercambian alimento, y se cree que por medio de este contacto informan a otras de las necesidades nutricionales de la colonia. Este tipo de comunicación se denomina trofalaxia.

Estos insectos también pueden comunicarse por medio de la vista. Algunas especies de formícidos realizan danzas rituales o patrones de movimiento que sirven para alertar a sus congéneres o a hormigas de otras colonias, es el caso de la hormiga mielera (Mymecocystus), quién es capaz de intimidar con sus movimientos a las obreras de hormigueros vecinos.

Comportamiento de las hormigas en cuanto inteligencia y aprendizaje

En el comportamiento de las hormigas, aunque no se puede hablar de inteligencia propiamente dicha, debido a que no presentan un encéfalo desarrollado como el que tienen los vertebrados superiores, no se puede negar que presentan capacidades de resolución de problemas y comunicación que pueden compararse con organismos superiores. Una de las principales habilidades que poseen los formícidos, es la capacidad de reconocer a sus propios compañeros de hormigas invasoras.

Se ha demostrado, en el comportamiento de las hormigas, que no solo son capaces de solucionar problemas de manera individual y colectiva, sino que pueden transmitir esta información a sus congéneres; esto es de gran valor cuando se trata de orientarse y superar obstáculos dentro de los hormigueros o en la búsqueda de alimentos. Por medio de vías de comunicación efectiva, una hormiga es capaz de informar a otra sobre sus logros y fracasos. De igual forma, estos insectos pueden aprender de sus padres al imitarlo. También se ha demostrado que tienen una excelente memoria.

Comportamiento de las hormigas en cuanto a forrajeo y alimentación

El comportamiento de las hormigas con respecto a la alimentación se puede clasificar en dos etapas: La exploración del terreno en busca de alimento y la recolección y transporte del mismo, comportamiento de las hormigas que puede darse de forma individual o colectiva.

Depende de la especie, la exploración puede llevarse a cabo en las mismas localidades cerca del hormiguero, otras especies son más atrevidas y suelen desplazarse distancias considerables, muchas veces de forma aleatoria. Algunas hormigas llevan a cabo la búsqueda de alimento sistemática, explorando de forma inicial aquellas localidades donde hayan encontrado alimento y luego extendiéndose a nuevas áreas de forrajeo. Cuando las hormigas detectan una fuente de alimento, pueden recolectarlo de forma individual o reclutar a otras para trasladarlo de forma colectiva.

Como la recolección colectiva es mucho más eficiente que la individual, los formícidos tienen estrategias de reclutamiento por medio de feromonas; para ello, las hormigas exploradoras regresan al hormiguero e informan a otras obreras, puede formarse parejas, grupos de unos pocos individuos o de forma masiva. Las hormigas responderán a los estímulos de la obrera exploratoria y la seguirán para poder movilizar el alimento hasta el hormiguero.

El comportamiento de las hormigas puede ser muy llamativo en cuanto a la alimentación, concretamente en algunas especies de los géneros: Ectatomma, Azteca, Dolichoderus y Crematogaster.

Estas especies se benefician de los productos de algunos insectos hemípteros y homópteros, así que suelen visitarlos frecuentemente o construyen refugios para ellos. En ocasiones, pueden llegar a ingerirlos. Gracias a este comportamiento de las hormigas, a este grupo se las conoce como las hormigas ganaderas. De igual forma, nos encontramos a las hormigas cultivadoras de hongos, perteneciente a la tribu Attini de la familia Myrmicidae, estas especies son simbiontes y se encargan de cultivar y cuidar a un hongo, siendo beneficiadas con alimento para sus crías.

Resumen o esquema sobre el comportamiento de las hormigas, formícidos
Paradais Sphynx/CC BY 2.0

Bibliografía

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  • López Riquelme, G. (2008). Hormigas como sistemas modelo para el comportamiento complejo (Tesis). Universidad Nacional Autónoma de México, México, D.F.

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