¿Qué es la etología? Historia y enfoques etológicos

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© Paradais Sphynx

Es común encontrarnos en la bibliografía con el término etología cuando emprendemos en la búsqueda de información sobre el comportamiento de los seres vivos. Del griego ethos —que significa costumbres— y de logos —que significa tratado—, la etología se define como la rama de la ciencia encargada de estudiar y comprender el comportamiento de los organismos, así como su relación con el medio ambiente.

Se trata de una rama de estudio reciente; la cual, nace por el interés de los investigadores en comprender los patrones, las costumbres y la variedad de comportamientos que exhiben los animales, especialmente aquellos que viven en agrupaciones sociales, tanto en la vida silvestre como en cautiverio. Es una ciencia afín a la biología, a la psicología experimental y a la psicología comparada.

Los investigadores que se dedican a la etología, se les conoce como etólogo y su objeto principal de estudio es comprender el comportamiento. La mayoría de los etólogos son zoólogos o ecólogos, fueron los primeros en documentar las respuestas de los animales a los estímulos ambientales, obteniendo sus datos de las observaciones en campo. No obstante, a medida que fueron sumándose más académicos y se empezó a profundizar en esta área, se fueron desarrollando experimentos controlados en campo e incluso en laboratorio, imitando las condiciones de los hábitats animales, para poder evaluar sus predicciones y poder compararlos con lo registrado en los hábitats naturales.

Cuando se estudia el comportamiento, suele considerarse las causas próximas, es decir, el cómo se comportan los animales, y las causas últimas, el porqué de dichos comportamientos, pero la etología suele enfocarse principalmente en los factores últimos y considera que los rasgos del comportamiento son entidades que se pueden aislar y medir, además de contar con su propia historia evolutiva. Por ello, cualquier estudio del comportamiento desde una perspectiva etológica tiene que estar sustentado en una base descriptiva sólida, en donde se identifique y defina la conducta de tal manera que se pueda clasificar con otros comportamientos que presenten un mismo origen evolutivo o la misma consecuencia adaptativa para la especie.

En el presente artículo, vamos a hacer un breve recorrido en la historia de la etología, nombraremos a sus mayores exponentes y repasaremos brevemente el enfoque de sus estudios.

Historia de la Etología

El comportamiento animal ha generado fascinación e interés para el ser humano incluso desde tiempos antiguos. Para los primeros seres humanos, aquellos que todavía vivían en cavernas y dependían de la recolección de alimentos para sobrevivir, era esencial poder comprender los patrones conductuales de los depredadores. Ya, cuando empezaron a cazar y desarrollar herramientas para realizar dicha tarea, se convirtió en una necesidad el poder predecir como una presa podía reaccionar ante una amenaza, dónde se refugiaban y cuáles sus rasgos conductuales más destacados. Sin embargo, no fue hasta mucho tiempo después, que se consideró el comportamiento animal como una entidad de estudio.

Heráclito, filósofo griego, consideraba que los seres animados podían o no tener alma, siendo esta la principal diferencia entre el hombre y los animales. Para él, los animales actuaban irracionalmente ya que carecían de alma, siendo esta la razón de su comportamiento basado en instinto. Por otro lado, Aristóteles reconocía en los animales la capacidad de percibir emociones, así como la memoria, el aprendizaje y la inteligencia. En su Historia Animalium, sitúa al ser humano en el nivel más alto en la Scala Naturae, aunque su capacidad intelectual superior no difería cualitativamente de otras especies. Por mucho tiempo, se mantiene la idea de que la conducta se reducía a la dicotomía instinto-razón. Siendo sustentado por un sistema teológico que propone al hombre como el único capaz de distinguir el bien del mal mediante el uso de la razón, debido a la presencia de un alma.

Para la primera mitad del siglo XVII, Descartes concluye que “los cuerpos de los animales y los hombres actúan enteramente como máquinas, y se mueven de acuerdo con las leyes meramente mecánicas”. Luego de estas reflexiones, muchos filósofos se tomaron en la tarea de explicar la conducta como una reacción a sucesos puramente físicos o químicos, siendo autónoma.

No fue sino hasta 1859, cuando Darwin publica “El origen de las especies”, que comienza a debatirse si realmente el comportamiento es “mecánico” o si existen razones para ello. Para Darwin, la conducta, la morfología y la fisiología se integraban como adaptaciones que les permitía a los individuos de una especie sobrevivir y reproducirse. Por lo cual, llegó a la conclusión que los rasgos del temperamento debían ser heredados, así mismo creía que los animales tenían sensaciones subjetivas y que poseían la capacidad de pensar, como expresó en su libro “El origen del hombre” (1871).

A raíz de los trabajos de Darwin, otros científicos realizaron experimentos para poder investigar los instintos animales. Así es como Herrick fue capaz de observar y documentar el comportamiento de las aves salvajes, con el objetivo de “determinar cómo se modificaban sus instintos como resultado de su capacidad de aprender”. C.O. Whitman (1898), en Norteamérica, apoyó las teorías de Darwin y dio los primeros pasos para la comprensión biológica del comportamiento. Los estudios de Whitman y su discípulo (W. Craig), permitieron el desarrollo del primer modelo teórico sobre la estructura del comportamiento.

Mientras tanto, en Europa, se construyen las primeras bases sobre el estudio del comportamiento a través de los trabajos de O. Heinroth y su discípulo K. Lorenz, lo que definió el nacimiento de la etología. Para 1910, Heinroth utiliza por primera vez el término “etología” en su tratado sobre la conducta de los patos y gansos. Y tanto él, como Magdalena Heinroth contribuyen con los primeros estudios etológicos.

A partir de este periodo surgen trabajos que tratan de evaluar hipótesis sobre el comportamiento como los “Mecanismo Desencadenante Innato”, la ley de “Suma Heterogénea de Estímulos” y la de “Energía de Acción Específica”, así como la profundización en el estudio del fenómeno de impronta. En estos estudios participaron zoólogos como J. von Uexküll, O. Koehler, E. von Hoist, A. Seitz y W. Craig.

Konrand Lorenz y Niko Tinbergen contribuyeron al estudio del comportamiento con sus observaciones de numerosos animales en su medio natural. Gracias a ello, pudieron desarrollar un etograma donde presentaban una lista completa de todas las conductas que un animal expresa en su entorno natural. Entre 1939 y 1948, tanto Lorenz como Tinbergen describen el patrón de acción fijo, al observar la conducta estereotipada en las hembras de los gansos que recuperaban sus huevos. Tinbergen concluyó que las gansas poseían un mecanismo genético que activaban estas conductas. Ambos denominaron “estímulo señal” al objeto que desencadenaba este patrón fijo de acción.

En 1973, Lorenz, Tinbergen y Karl R. von Frishc reciben el Premio Nobel por su estudio sobre la conducta de los animales. No obstante, son muchos los investigadores que contribuyeron con sus distintas investigaciones para fomentar las bases de la etología.

Enfoques de la etología

En 1951, Tinbergen formula los cuatro porqués del estudio del comportamiento: I) qué los causa, qué es lo que motiva el comportamiento y si tienen una causa interna o externa; II) cómo se desarrolla y si es ontogénico, es decir, cómo contribuyen a la supervivencia de los animales y cómo se desarrolla la conducta; III) evolutivo, cuáles son las ventajas adaptativas de ciertos patrones conductuales y si ha sido producto de la evolución; finalmente, IV) filogenético, en qué momento apareció dicha conducta. También se encarga de diferenciar lo que es la psicología comparada de la etología.

Estas cuatro preguntas marcaron una base para los estudios etológicos, y a más de 50 años desde que fueron formuladas, siguen siendo parte fundamental en el estudio del comportamiento.

Otros conceptos bases para los estudios etológicos son los comportamientos innatos y aprendidos. Por mucho tiempo, estos conceptos fueron objetos de estudio. En la actualidad, se sabe que los desarrollos de estos patrones de comportamiento dependen de la interacción de un animal y su ambiente, y que muchos animales son capaces de modificar su comportamiento por medio del aprendizaje. Por lo cual, muchos científicos prefieren evitar describir los patrones como innatos o instintivos.

Esto ha permitido avanzar en el estudio del comportamiento social en animales. En las agregaciones sociales, los animales tienen la tendencia a permanecer juntos, comunicarse entre sí y desarrollar jerarquías basadas en la dominación-sumisión o en las relaciones filiales, así como pueden presentar comportamientos cooperantes o antagónicos. Los etólogos estudian las ventajas de la sociabilidad, los factores evolutivos y adaptativos y las estructuras de las sociedades animales.

Uno de los aspectos más interesantes de los estudios etológicos modernos son los trabajos relacionados con la inteligencia y el conocimiento de los animales. Cuando se habla de ello, se incluyen conceptos como las funciones mentales, la percepción, la memoria y el pensamiento. Se ha estudiado la inteligencia animal en primates, loros e incluso delfines y otros cetáceos, con ello se busca comprender las capacidades que pueden tener los animales para comprender su ambiente, así como la conciencia de sí mismos.

Bibliografía

  1. Hickma, C. et al. 2010.
  2. Carranza, J. 2010.
  3. Galarsi, M. et al. 2012.

Te sugiero una lectura de este curioso tema: Cómo es el comportamiento de las golondrinas.

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