Parasitismo, una interacción biológica entre especies, tipos

Parasitismo, resumen o esquema

En la naturaleza, los organismos que se encuentran dentro de los ecosistemas conformando comunidades, son capaces de establecer diversos tipos de relaciones entre sí. De esta forma encontramos relaciones como el mutualismo, el comensalismo, la competencia, el parasitismo y la depredación, en las cuales las especies interactúan en distintos grados y de diferentes formas.

A partir de estas interacciones, las especies involucradas pueden verse beneficiadas, perjudicadas o, en ocasiones, alguno de los organismos interactuantes no se ve afectado. El parasitismo, al igual que otros tipos de depredación como la herbivoría, suele causar un daño parcial a la presa u hospedador con el cual interactúa. Sin embargo, en muchos casos tiene consecuencias como las observadas en la depredación, en la cual causan tanto daño al hospedador, que finalmente este último muere.

El parasitismo está ampliamente extendido en la naturaleza, en el reino de los protistas (ver comportamiento de los protistas), las plantas, hongos y animales. De hecho, grupos zoológicos completos se han adaptado a este modo de vida y, aunque estas interacciones son bien conocidas en animales, existen más de 3000 especies de plantas parásitas. Debido a esto, es posible observar una gran variedad de relaciones de este tipo entre parásitos y hospedadores. Además, gran parte de los organismos, en especial los animales, poseen relaciones con parásitos específicos con los cuales han evolucionado en el tiempo.

Un ejemplo ha sido la coevolución y el paso de parásitos presentes en animales marinos a animales terrestres, mediante la infección de varios intermediarios. Algunos parásitos de caracoles marinos, como los trematodos, tienen su hospedero definitivo en aves terrestres. Para llegar al hospedero final, el parásito infecta a un hospedero intermediario, un cangrejo, que finalmente será consumido por una gaviota u otra ave marina. Una vez la gaviota deposita sus heces cerca del agua, los huevos del parásito pueden infectar caracoles para reiniciar el ciclo.

Dependiendo de la biología de las especies involucradas, los efectos sobre el hospedador, el tipo de anfitrión y donde ocurre el parasitismo, pueden establecerse varios tipos o variaciones de esta interacción. Resulta importante señalar que muchos organismos parásitos son vectores de enfermedades peligrosas.

¿Qué es el parasitismo?

El parasitismo es una forma especial de depredación, en la que un parásito, de forma análoga a un depredador tradicional, se aprovecha de una presa o recurso, viviendo sobre o dentro de un organismo vivo (hospedador), para nutrirse y debilitarlo gradualmente. Este tipo de interacción interespecífica puede traer como consecuencia la muerte del hospedero, dependiendo de la interacción que tenga con el parásito. A pesar de esto, en la mayoría de los casos de parasitismo, la interacción se prolonga hasta que la muerte de uno de los socios interrumpe la relación. En todo caso, el parásito puede traer consecuencias de carácter tóxico, mecánico o traumático sobre el hospedero.

En este tipo de interacción, el parásito asegura su supervivencia y reproducción, empleando como medio a otro organismo. Muchos parásitos son capaces de utilizar al organismo hospedador como un dispersor de huevos, esporas, propágulos o individuos adultos. En general, el parasitismo puede ser definido como una interacción +/-, ya que el parásito obtiene beneficios del hospedador, el cual ofrece un hábitat y proporciona nutrientes, mientras que el hospedador se ve perjudicado. Un parásito, generalmente es de pequeño tamaño si lo comparamos con el huésped, sin embargo, existen muchos casos intermedios que no entran en una categoría rígida.

A pesar de las similitudes con otras interacciones como la depredación, la mayoría de los organismos parásitos se caracterizan por presentar altas tazas reproductivas y por poseer una historia de vida, estructuras anatómicas y metabolismos más especializados, que constituyen rasgos adaptativos para este modo de vida.

Importancia de los parásitos

Muchos parásitos tienen gran importancia para el hombre, debido a las consecuencias médicas, económicas y ecosistémicas que son provocadas con sus actividades. Muchos grupos de organismos entre los que destacan virus, bacterias y una gran variedad de parásitos intestinales, son causantes de diversas patologías que afectan a la humanidad, principalmente en las regiones tropicales y más pobladas del mundo. Por otro lado, la incidencia de ectoparásitos (hongos, mosquitos, ácaros y garrapatas) también tienen gran importancia, ya que muchos de ellos son importantes vectores de enfermedades peligrosas que afectan la población humana.

Adicionalmente, muchos parásitos de plantas y de animales, causan importantes pérdidas económicas en ámbitos como la agricultura y las actividades pecuarias. Los parásitos (endoparásitos y ectoparásitos) representantes de varios grupos, son responsables de arrasar cultivos completos y de infectar animales de granja, afectando en gran medida la productividad. De igual forma, existen un conjunto de plantas parásitas, que suelen ser consideradas malezas o plantas perjudiciales, debido al impacto que tienen sobre la estructura, diversidad, biomasa y dinámica de las comunidades vegetales.

Tipos de parasitismo

Frecuentemente, los parásitos se consideran organismos vividores, ya que obtienen beneficios de sus hospedadores sin ofrecer nada a cambio. Sin embargo, debemos considerar que el desarrollo evolutivo del parasitismo a partir de la vida libre, normalmente supone tanto costos como beneficios.

Parasitismo y ubicación

De acuerdo a la ubicación o lugar donde ocurre la interacción parasitaria, podemos identificar las siguientes modalidades:

Ectoparasitismo

El ectoparasitismo es un tipo de parasitismo en el cual el organismo parásito vive sobre la superficie del hospedador. Un ejemplo de organismos ectoparásitos son los piojos, sanguijuelas, ácaros y garrapatas. La mayoría de estos animales, pueden infectar un gran conjunto de hospederos, los cuales les proporcionarán refugio y alimento a partir de su propio cuerpo y, además, facilitan en gran medida su dispersión, ya que los ectoparásitos también son de vida libre. Los ectoparásitos aprovechan recursos disponibles en la superficie del hospedero, ya sea alimentándose de la piel o incluso de la sangre.

Endoparasitismo

En contraste con los parásitos que viven externamente, los endoparásitos han perdido la capacidad de elegir su hábitat y, adicionalmente, necesitan de varios hospedadores para completar su ciclo vital, pues la probabilidad de que un endoparásito llegue a vivir lo suficiente para reproducirse es muy baja. Un endoparásito puede causar daños leves, generar patologías de gravedad e incluso causar la muerte del hospedero. El hospedador puede ser susceptible a un parásito si no puede eliminarlo una vez se establece, y puede ser resistente si sus mecanismos fisiológicos evitan el establecimiento y supervivencia del parásito. Los endoparásitos se incluyen dentro de los organismos con mayores tasas de reproducción, pues en la mayoría de las especies presentan ciclos de vida complejos.

Dependencia de los parásitos

Muchos parásitos dependen totalmente del huésped para sobrevivir, sin embargo, una gran parte de estos organismos no lo es. Debido a esto se pueden establecer las siguientes categorías:

Parasitismo obligado

En este tipo de parasitismo, los parásitos son completamente dependientes del hospedador u hospedadores durante todo su ciclo de vida. Esto indica que, sin el hospedador, el organismo parásito no puede vivir, debido a que pasa toda su vida dentro del mismo, siendo conocidos también como endoparásitos permanentes. Los virus se incluyen como parásitos muy especializados, ya que son totalmente dependientes del hospedador para su propia supervivencia. De igual forma, una gran cantidad de bacterias son parásitos obligados, ya que dependen en muchos casos de la maquinaria celular del hospedero para perpetuarse.

Parasitismo facultativo

En el parasitismo facultativo, el organismo parásito no necesita del huésped para completar su ciclo de vida. Aquí se incluyen muchos organismos ectoparásitos que pueden vivir libremente y reproducirse sin que esté presente el hospedador. Los parásitos facultativos solo parasitan en el momento en que se alimentan y dispersan. Este tipo de interacción parasitaria también se conoce como parasitismo temporal, ya que el parásito solo requiere del huésped para obtener alimento.

Parasitismo accidental

En este tipo de parasitismo, un organismo parásito que posee un huésped específico, en el que generalmente se desarrolla, llega de manera accidental a otro organismo atípico y, es capaz de sobrevivir en este último, sin llegar a completar su ciclo vital. Un ejemplo de este tipo de interacción, ocurre cuando un humano se infecta accidentalmente con nematodos del género Toxocara, los cuales son específicos de mascotas como perros y gatos. Una vez están dentro del cuerpo humano y, aunque no completan su desarrollo, pueden provocar afecciones peligrosas como “las larvas viscerales emigrantes”, por lo que siempre es recomendable deshacerse de las heces de las mascotas con medidas higiénicas.

Organismos parasitoides

Además de los tipos de parasitismo mencionados, en los que generalmente los daños causados por el parásito son leves, existe un conjunto de animales conocidos como parasitoides, que terminan matando al organismo en el que se hospedan. Los organismos parasitoides son comúnmente larvas de artrópodos, que en el estado adulto son comúnmente de hábitos herbívoros o depredadores.

Las larvas de artrópodos parasitoides pueden ser ectoparásitos o endoparásitos, sin embargo, una vez finaliza su desarrollo larvario el organismo hospedero termina muriendo. Generalmente, los artrópodos parasitoides tienen un gran desplazamiento en contraste con la mayoría de los organismos parásitos. Además, muestran un alto grado de especificidad por el organismo al cual parasitan, incluyendo el estado de desarrollo del huésped (huevos, larvas, pupas o adultos).

Dentro de los organismos parasitoides también existen especies que parasitan organismos parasitoides, siendo conocidos como hiperparasitoides. Es importante destacar que en los insectos existen muchas variantes de parasitismo, pues cerca del 10% de las especies utilizan esta estrategia como parte de su ciclo de vida. El papel de los insectos parasitoides es fundamental en el control poblacional de especies perjudiciales.

Ejemplos de parasitismo

Organismos ectoparásitos

Existen muchos ejemplos de hongos, plantas y animales que actúan como ectoparásitos. Entre los más conocidos se encuentran algunos hongos que afectan estructuras compuestas de queratina como las uñas y la piel, produciendo condiciones como la dermatomicosis.

Adicionalmente, dentro de las plantas podemos mencionar especies parásitas como las de la familia Loranthaceae, las cuales pueden ser hemiparásitas u holoparásitas de varias especies forestales, generando grandes pérdidas económicas y la disminución de la productividad en plantaciones comerciales.

En animales podemos encontrar ectoparásitos marinos y terrestres muy diversos. Los ácaros y garrapatas (Arachnida), las pulgas, piojos y varios grupos de dípteros hematófagos, están entre los ectoparásitos más conocidos, pues muchos de ellos son vectores de otros endoparásitos especializados como los virus y bacterias.

Organismos endoparásitos

Como ejemplos clásicos de endoparásitos podemos citar una gran cantidad de especies del Phyllum Platyhelminthes y varios grupos de animales pseudocelomados como los nematodos, nematomorfos y acantocéfalos.

Casi todos los vertebrados son infectados por nematodos, siendo uno de los más comunes Ascaris lumbricoides. Esta“lombriz” intestinal es bien conocida por su importancia médica en el hombre.

Ascaris lumbricoides puede medir hasta 35 cm de largo en los ejemplares hembra y viven en la entrada del intestino delgado. Cada hembra es capaz de colocar diariamente hasta 200000 huevos, que son liberados al exterior a través del excremento. Los huevos fertilizados se desarrollan en un período de hasta cuatro semanas, dependiendo de las condiciones ambientales y luego se vuelven infecciosos. Al ser tragados accidentalmente en alimentos contaminados o manipulados con las manos contaminadas, la larva emerge del huevo e invade la mucosa intestinal, entrando al sistema circulatorio, el cual la trasporta hasta los pulmones. Una vez en los pulmones, la larva madura penetra en las paredes de los alvéolos, accediendo al tubo branquial y luego a la garganta, para ser tragadas. Cuando llegan de nuevo al intestino delgado, se fijan a las paredes del mismo y comienzan su crecimiento hasta el estado adulto reproductor. Dependiendo del grado de infección pueden generarse cuadros graves de neumonía y obstrucción intestinal.

Algunos nematodos como Wuchereria bancrofti necesitan de un intermediario para desarrollar la fase infecciosa.

Organismos parasitoides

Los ejemplos clásicos de organismos parasitoides se corresponden con representantes del orden Hymenoptera. Dentro de este orden de insectos se encuentran familias muy diversas de avispas, cuyas larvas crecen en un hospedero hasta completar su desarrollo, matando a su hospedador como consecuencia final.

Entre los grupos de himenópteros parasitoides más representativos, agrupamos a las especies pertenecientes a las superfamilias Ichneumonoidea, Proctotrupoidea, Platygastroidea y Chalcidoidea. En general, dependiendo del grupo de avispas parasitoides, las hembras adultas colocan sus huevos empleando un ovopositor sobre su organismo huésped, el cual es muy específico para cada especie.

La larva de la avispa, que crece como ectoparásito o como un endoparásito de huevos, larvas, juveniles o adultos, se desarrolla alimentándose directamente del hospedero mientras está vivo. Un hospedero infectado sigue su ciclo de vida normal, sin aparente molestia por la presencia de la larva de la avispa, sin embargo, cuando la larva o larvas completan su desarrollo muere.

Otras avispas paralizan al hospedador mediante el uso de veneno, por ejemplo las avispas de la familia Pompilidae, mejor conocidas como avispas cazadoras de arañas. Los insectos, como las avispas parasitoides, se alimentan de la hemolinfa y tejidos del hospedero hasta completar su desarrollo. Muchas avispas parasitoides son empleadas por especialistas en el control de plagas de cultivos con gran éxito.

Un insecto determinado puede ser hospedero de varias especies de avispas, las cuales se desarrollan sin competir hasta que completan su desarrollo larval y pupan, para finalmente transformarse en adultos. Adicionalmente, muchos insectos parasitoides son capaces de infectar a otros organismos parasitoides, siendo llamados hiperparasitoides.

Referencias

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