Comportamiento de los conejos, sociabilización y jerarquías

Comportamiento de los conejos
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Los conejos son mamíferos pertenecientes la familia Leporidae del orden Lagomorpha. Los conejos comunes que observamos en casas y granjas son razas descendientes de la especies Oryctolagus cuniculus. El comportamiento de los conejos, tanto domésticos como salvajes, es muy similar; al ser animales de presa, suelen permanecer alertas ante cualquier situación.

El comportamiento de los conejos es muy sigiloso y social y, generalmente, establecen grupos multisexuales en los cuales un macho se agrupa con varias hembras. Estos animales pueden ocupar una amplia gama de ecosistemas y ambientes debido a que son mamíferos muy adaptables.

Comportamiento de los conejos a nivel social

Los conejos tienen un comportamiento muy sociable, en la naturaleza se pueden establecer grupos de más de 50 conejos en una madriguera, sin embargo, dentro de la misma se pueden establecer subgrupos de entre 2 y 10 individuos relacionados. Al ser animales gregarios, es común el establecimiento de dominancia por parte de los individuos.

Los conejos mantienen dominancia en jerarquías intersexuales, es decir, los machos protegen activamente a su grupo de hembras ante la presencia de otros machos, a menudo pueden existir peleas prolongadas para reafirmar o quitarle el dominio a determinado macho. Por otro lado, las hembras defienden a sus crías y madriguera de cualquier invasor.

En el comportamiento de los conejos, ambos sexos muestran agresividad a la hora de defender recursos y el territorio. En condiciones de cautiverio son menos territoriales y generalmente dedican la mayoría del tiempo en pastar, descansar, acicalarse, tomar sol y acurrucarse unos con otros.

Debido a que son animales activos, el mantenerlos en jaulas puede perjudicar su salud en gran medida. Debido a esto, siempre se recomienda mantener más de un individuo para favorecer las actividades de juego e interacción entre individuos.

Comunicación y lenguaje corporal de los conejos

En la naturaleza el comportamiento de los conejos suele ser muy temeroso y sigiloso, pues constituyen animales de presa para una vasta gama de depredadores entre los cuales se incluyen aves rapaces, mamíferos carnívoros y reptiles grandes. Debido a esto último, desarrollaron un sistema de comunicación basado en lenguaje corporal, mediante movimientos y posturas, pues el sonido suele atraer demasiado la atención.

Cuando los conejos se sienten amenazados y temerosos, suelen pararse sobre sus patas traseras y elevar el cuerpo para comunicar a los demás sobre un posible peligro. Por otro lado, los conejos suelen acicalarse y mostrar afecto mediante otras formas de lenguaje corporal, como mordisqueos suaves y correteos cortos acompañados de saltos.

La comunicación química también comprende un importante papel en la vida social de estos animales. Este tipo de comunicación se da a través de olores provenientes de diversas fuentes como las glándulas anales y submandibulares. Generalmente, el comportamiento de los conejos en la comunicación química, comprende el marcaje con orina y heces duras que son cubiertas con secreciones anales. Estas secreciones son dejadas en superficies que sirven como centros de comunicación entre individuos y se conocen como letrinas.

Otras superficies que no son marcadas con orina y secreciones anales como la entrada a las madrigueras y otros espacios comunes, suelen ser marcadas mediante el frotamiento del mentón. Este comportamiento consiste en frotar ambos lados del rostro, el mentón y el hocico sobre las superficies que desean marcar, donde dejan una combinación de secreciones de las glándulas submandibulares, glándulas inguinales y glándulas ecrinas ubicadas en sus hocicos.

Mediante este método de comunicación, los conejos son capaces de anunciar desde su estatus social y jerárquico en el grupo, hasta su estado de salud y la fase reproductiva en la que se encuentran. El sistema olfativo de los conejos es muy importante para la comunicación. Los recién nacidos, por ejemplo, son capaces de reconocer olores específicos de sus madres, asociados al amamantamiento.

Cómo se comportan durante la reproducción

La reproducción en los conejos muestra fuertes fluctuaciones temporales y espaciales, ya que el éxito reproductivo y el comportamiento de los conejos, en cuanto a la reproducción, se ve influenciado por diversos factores. Estos factores pueden clasificarse en tres tipos principales:

– Características individuales, como el rango de edad, condiciones genéticas y físicas y rango social.

– Características de la población, como la densidad poblacional.

– Características del ambiente, asociadas a la temperatura, calidad y disponibilidad de alimentos y el periodo de disponibilidad de luz solar (fotoperiodo).

Algunos comportamientos de los conejos y parámetros relacionados con la reproducción, como la temporada reproductiva, proporción de hembras preñadas, edad de la primera reproducción y tamaño de las camadas, muestran una variación espacial y temporal, es decir, que varían de acuerdo a la localidad de los conejos y época del año.

En general, los conejos alcanzan la madurez sexual alrededor de los 3 a 4 meses de edad y el período de gestación tiene una duración de entre 28 y 31 días. Algunas hembras de conejos tienen la posibilidad de ser fecundadas inmediatamente después de haber dado a luz a una camada, lo que se conoce como “estro post parto”. A pesar de que los conejos pueden reproducirse básicamente durante todo el año, se han establecido períodos reproductivos, en los cuales, una proporción mayor del 10% de las hembras totales de la población, se encuentran en período de gestación.

Algunas poblaciones de conejos de la especie Oryctolagus cuniculus tienden a reproducirse en meses que presentan mayor fotoperiodo, es decir, más horas de luz al día. Esto se asocia a su vez a otros factores ambientales como la temperatura y disponibilidad de alimento. En algunas localidades como la península ibérica y el centro de Chile, los conejos presentan un periodo reproductivo marcado en los meses de invierno y primavera, mientras que en Suecia y la región subalpina de Australia, la temporada reproductiva ocurre en los meses de verano. Por otro lado, el conejo pigmeo Brachylagus idahoensis tiene un periodo reproductivo que abarca desde la última semana de febrero hasta la tercera semana de junio.

Comportamiento de los conejos en celo

En las colonias de conejos salvajes, los machos tienen una jerarquía establecida, en la cual, los machos dominantes son los primeros en reproducirse. Algunos comportamientos de los conejos dominantes, consisten en perseguir y orinar sobre los machos de menor rango, con el fin de intimidarlos.

Los machos reproductivos suelen rodear a las hembras y olfatearlas de manera insistente, también realizan algunos mordisqueos, como una forma de cortejo. En algunos casos, las hembras pueden rechazar a los machos y toman una postura defensiva y un comportamiento agresivo contra el mismo. Esto ocurre, sobretodo, si la hembra se encuentra en estado de gestación o no se encuentra en celo.

Las hembras en celo suelen olfatear la zona perianal de los machos para conocer su estado reproductivo e incluso llegan a montarlos. Una vez que aceptan al macho, estos realizan cortas persecuciones y copulaciones breves con las hembras, las cuales pueden reproducirse con varios machos distintos.

Comportamiento innato de los conejos

Los conejos son naturalmente, animales tímidos y curiosos, sin importar si se trata de animales salvajes o individuos domésticos. Esto se debe a que la mayoría de lagomorfos forman parte de la dieta de una gran variedad de depredadores, y entre el comportamiento de los conejos antidepredatorio se encuentran la huida rápida. En la naturaleza, los conejos forman colonias de variados números de individuos y, como se ha mencionado, suelen ser animales territoriales.

Estos animales suelen vivir en madrigueras, de manera que excavar es un comportamiento de los conejos que se da de forma natural en dichos individuos. Es importante proveer un espacio adecuado para dicha actividad en caso de tener conejos domésticos, para evitar que ocasionen daños en diferentes superficies.

Los conejos presentan dos pares de incisivos que crecen de forma continua, por lo que estos animales deben desgastar dichos dientes mediante actividades de masticación. Estos animales, al igual que los roedores, requieren de ciertos materiales como gramíneas o troncos para masticar y desgastar sus incisivos. En caso de no proveer los materiales adecuados en animales domésticos, estos serían capaces de dañar diferentes superficies y objetos como mesas, zapatos, muebles, e incluso electrodomésticos y cableado eléctrico. Este comportamiento de los conejos requiere de una adecuada atención para evitar que generen daños en distintos objetos y que puedan sufrir algún problema físico.

Comportamiento de los conejos como mascotas

En algunas ocasiones, los conejos domésticos pueden mostrarse agresivos con otros individuos de la misma especie o de especies distintas, sobre todo si se trata de machos en edad reproductiva. En estos casos, el comportamiento de los conejos domésticos sobre otros animales o sus criadores, incluyen esparcir orín sobre ellos o sobre algunos objetos y mordisquear y perseguir a los demás. En estos casos se recomienda castrar a los machos si no se van a destinar a animales reproductivos, para evitar comportamientos relacionados con la territorialidad y dominancia en los conejos.

Los conejos, al ser animales sociables, pueden responder de forma positiva a estímulos e interacciones agradables de parte de sus compañeros, es común por ejemplo, que los conejos rodeen a sus criadores y los laman como una respuesta positiva y para comunicar que se sienten seguros y a gusto. En ocasiones, cuando algún conejo doméstico se muestra temeroso o agresivo, puede ser expuesto progresivamente a estímulos positivos en repetidas ocasiones, y eventualmente el animal será capaz de establecer un vínculo con sus criadores. Los conejos, además, son animales enérgicos que suelen brincar y corretear por los espacios, como una forma de entretenimiento y para expresar agrado.

Por otro lado, el comportamiento de los conejos territorial, hacen que estos animales se muestren generalmente agresivos con nuevos integrantes de la familia, por lo cual si se pretende incluir algún miembro a la familia de conejos, se aconseja introducirlos de forma gradual, para permitir que los conejos se familiaricen con el nuevo miembro y puedan aceptarlo. Por otro lado, se ha registrado que las hembras pueden cometer infanticidio, es decir, matar a las crías de otras hembras, con el fin de conseguir o preservar lugares ideales para anidar. En animales domésticos, se aconseja mantener a las hembras reproductivas separadas para evitar que esto ocurra.

Referencias

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