Comportamiento de las gallinas, estructura social, jerarquía y comunicación

Comportamiento de las gallinas
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La gallina doméstica (Gallus gallus domesticus) ha formado parte de la vida del ser humano desde hace unos 6000 a 8000 años, según las últimas investigaciones, y su domesticación se remonta al continente asiático. Se considera que la gallina llegó a Europa Oriental hace unos 3.000 a.C mientras que a Oriente Medio se cree que llegaron alrededor de unos 2.000 a.C, siendo esta la puerta para África continental. En Sudamérica, las gallinas domésticas fueron introducidas durante la colonización; sin embargo, existe una variedad chilena cuyo origen es prehispánico que aún causa controversia, dado que varios trabajos las han asociado con poblaciones polinesias. Sea como sea, la relación entre las gallinas domésticas y los seres humanos se remontan a miles de años en el pasado, así como su aprovechamiento; por esta razón, son muchas y variadas las investigaciones sobre la biología, fisiología, anatomía, ecología y comportamiento de las gallinas.

Sabemos que la gallina doméstica proviene de las poblaciones salvajes de gallinas asiáticas, incluso comparten la misma especie Gallus gallus y las poblaciones domesticas pueden reproducirse con poblaciones salvajes. Se cree que las primeras gallinas se domesticaron para participar en peleas de gallo; pero desde hace más de 2000 años, las gallinas comenzaron a aprovecharse para la producción de carne y huevos. El comportamiento de las gallinas se ha ido modificando a medida que las razones de la domesticación han sido cambiadas, actualmente podemos encontrar criaderos de gallinas alrededor del mundo e incluso, en algunos países, han sido adoptadas como mascotas.

Son aves pertenecientes al Orden Galliformes, específicamente a la familia Phasianidae; como la mayoría de las aves, sus cuerpos se encuentran cubiertos de plumas, las cuales sirven para proteger la piel y regular la temperatura del cuerpo. En gallinas sanas el plumaje se observa limpio y brillante, de coloración variada, así que podemos encontrar gallinas blancas, rojizas, castañas, negras y moteadas. De cabeza pequeña, redondeada y cubierta de plumas finas, con una cresta y barbilla de color rojo que es más llamativa en los gallos (machos), y un par de ojos redondos, prominentes y brillantes. El pico es córneo, en él se observan las narinas y suele ser de color amarillo en polluelos, a medida que la gallina va creciendo se oscurece. Presentan un cuello largo y flexible. Las gallinas no suelen superar los 40 cm de altura con un peso aproximado de 2 Kg; sin embargo, algunos machos pueden llegar a alcanzar los 50 cm de altura y un peso de 4 Kg.

Las gallinas han perdido la habilidad para volar, esto debido a su peso y la longitud de sus alas, siendo esta una consecuencia de su domesticación. No obstante, pueden llevar a cabo vuelos cortos, en especial cuando se sienten amenazadas, o para alcanzar las copas de los árboles donde duermen e incluso sortear algún obstáculo como cercas o paredes; es por esta razón, que algunos criadores le cortan las alas para evitar que se escapen.

A continuación, profundizaremos un poco en las características más llamativas asociadas al comportamiento de comportamiento de las gallinas.

Comportamiento de las gallinas

Las gallinas son aves tímidas, cautelosas e incluso ariscas, de hábitos diurnos. Aquellas que se encuentran en granjas abiertas, en estado semi-silvestre o en poblaciones salvajes, dedican alrededor del 60% de su tiempo en la búsqueda de alimento, generalmente en zonas pequeñas entre unos 60 a 150 m de diámetro. Presentan un comportamiento social jerárquico, así como conductas relacionadas con el aseo, el descanso y la termorregulación como explicaremos en este segmento.

Comportamiento social y jerarquías en gallinas

Presentan un comportamiento gregario, es decir, son capaces de vivir en grupos de más de dos individuos, dependiendo de la disponibilidad del espacio a habitar. Algunas investigaciones han demostrado que las gallinas pueden llegar a preferir conformar grupos grandes, solo si el espacio donde se encuentran es de mayor tamaño que el que pueda habitar un grupo de menor tamaño.

La estructura social jerárquica es un comportamiento de las gallinas que depende no solo de las condiciones del entorno (espacio y recursos), sino en la cantidad de individuos que conforman los grupos de gallina. Aquellos con menos de 25 individuos presentan una jerarquía por dominancia bien establecida, cuyo orden de mando se denomina “orden por picoteo”; en donde, las gallinas dominantes picotean a las gallinas de menor rango. Los gallos suelen presentar esta misma estrategia de dominancia, pero aparte de las hembras. Además, los individuos dominantes pueden llegar a mostrar conductas agresivas o de amenaza, así que el estatus depende mucho del reconocimiento individual de cada ejemplar.

En grupos de más de 80 individuos, la competencia entre individuos aumenta y con ello las agresiones, en estos grupos la estructura social está determinada más que por el reconocimiento de individuos, por características como el peso o el tamaño de la cresta.

Estas aves son capaces de distinguir entre individuos con relaciones consanguíneas y aquellos que no pertenezcan a su misma línea familiar. Es por ello, que en los grupos donde hay una clara jerarquía, se puede apreciar una clara preferencia entre individuos familiar en comparación con aquellos que no están relacionados. En grupos donde existe una marcada jerarquía ya establecida, las agresiones pueden aumentar si ingresan aves no familiares al grupo.

Los grupos de gallina cuentan con un gallo dominante y con más de una hembra reproductora, demostrando un comportamiento del tipo harem. Sin embargo, entre las mismas gallinas se aprecia cierta jerarquía, donde la gallina dominante será la que se le permita dormir junto al macho y alimentarse con los trozos más grandes que encuentre el gallo, mientras están forrajeando.

Las agregaciones de gallina también cuentan con polluelos y ejemplares juveniles, así como aquellos individuos de mayor edad.

Acicalamiento, aleteo y estiramientos

Tanto el acicalamiento, el aleteo y el estiramiento son actividades asociadas con el mantenimiento del cuerpo. Durante el acicalamiento, la glándula uropígea o glándula del acicalamiento secreta una sustancia aceitosa que les facilita la limpieza del plumaje. Como esta glándula se encuentra en la cola, las gallinas suelen restregar su cabeza con ella y luego extender la sustancia por todo su cuerpo, haciendo uso de su pico y de las plumas de la cabeza. La secreción de esta glándula también les permite impermeabilizar sus plumas, ya que se trata de un compuesto hidrofóbico.

El aleteo es un comportamiento de las gallinas que implica un rápido movimiento de las alas, se asocia también con el autocuidado ya que permite a los ejemplares estirar y fortalecer sus alas. También les permiten deshacerse de plumas viejas o identificar ectoparásitos, que luego procederán a extraer usando sus picos. No obstante, si las gallinas aletean con las patas flexionadas y la cabeza gacha, se puede considerar como una señal de sumisión, asociada a la estructura social de su bandada.

Descanso

Al menos que se les ofrezca una fuente de luz, las gallinas no se encuentran activas durante la noche. Es más, durante el atardecer, estas aves suelen buscar sitios altos donde posarse para descansar, preferiblemente ramas de árboles o perchas, siendo esta una característica remanente de sus ancestros silvestres.

Termorregulación

Como aves, las gallinas son homeotermas, es decir, mantienen su temperatura corporal a pesar de las condiciones ambientales. No obstante, las gallinas tienden a presentar temperaturas corporales muy altas, que rondan los 40,6° a los 41,9° C. Por esta razón, si las temperaturas ambientales superan los 24°C, las gallinas comienzan a presentar conductas asociadas con la regulación térmica. Con temperaturas mayores a los 40°C, estas aves comienzan a sufrir estrés térmico y pueden incluso llegar a fallecer.

Sí estas aves comienzan a sufrir de calor, las gallinas pueden abrir las alas y mantenerlas separadas del cuerpo, permitiendo la circulación del aire. De igual forma, pueden reducir el consumo de alimento y en cambio incrementar el del agua. Si hace mucho calor, se les puede observar jadeando o intentando aplanar sus plumas con el pico. Por el contrario, sí las temperaturas son muy bajas, las gallinas intentan esponjar sus plumas, aumentan el consumo de alimento y disminuyen el del agua.

Baño de polvo

Las razones del baño de polvo aún se encuentran en discusión, algunos investigadores creen que es una herramienta para la termorregulación, otros que se encuentra asociado a la preferencia de las gallinas por picar y rascar el suelo o el autocuidado, siendo un comportamiento típico de las gallinas que al menos puede ocurrir una vez al día. Esta conducta está caracterizada por pequeños “baños” de tierra, aserrín o el material que este cubierto el suelo del gallinero, en donde las gallinas se acuestan en el suelo y comienzan a moverse, picotear y raspar el suelo, cubriendo sus plumas de tierra o polvo. Al finalizar, las gallinas vuelven a limpiar y acomodar sus plumas. Estos baños se asocian además con un comportamiento de las gallinas de tipo social, ya que se les puede apreciar en parvada realizando esta práctica.

Comunicación entre gallinas

La comunicación entre distintos ejemplares es una capacidad capaz de modificar el comportamiento de las gallinas. Para gallinas, se han documentado más de 33 vocalizaciones diferentes, que van desde el cacareo hasta cantos más complejos como los que se pueden escuchar cuando una gallina es montada o se encuentra poniendo huevos.

Normalmente, son los gallos quienes cacarean. El cacareo suele estar relacionado con conductas antagónicas, comportamientos asociados a la reproducción o como señal de aviso; también se le considera un reclamo o advertencia territorial. Los cantos del gallo pueden ocurrir durante determinados periodos del día, sobre todo al amanecer, medio día o al atardecer; sin embargo, pueden llevarse a cabo en periodos esporádicos y aleatorios, y están relacionados con llamados territoriales.

Comportamiento de las gallinas de tipo alimenticio

El comportamiento de las gallinas referente a la alimentación es realmente muy llamativo, es necesario señalar que las gallinas son omnívoras y han conservado el patrón típico de las poblaciones salvajes. Cuando estas aves se encuentran en libertad, son capaces de dedicar la mayor parte del día a explorar el terreno, en una conducta conocida como picoteo, y al menos el 30% de su tiempo en alimentarse. En el picoteo, las gallinas rascan el suelo con sus patas mientras van picoteando en busca de alimento, repitiendo el mismo movimiento rápidamente.

Al encontrarse un trozo de alimento, las gallinas lo picotean varias veces. Si se trata de algún pequeño vertebrado o invertebrado, estas aves vigilan la reacción del animal antes de volver a picotear; por el contrario, si se trata de materia vegetal, las gallinas lo picotearan hasta que logren consumirlo. Al momento de elegir qué tipo de alimento consumir, se alimentan de lo ya conocido, el estímulo visual y táctil juega un papel importante en su preferencia.

Es necesario señalar que, dependiendo de las condiciones ambientales y la intensidad de su conducta alimenticia, las gallinas son capaces de beber grandes cantidades de agua y repetir esta acción entre 30 a 40 veces al día.

Comportamiento de las gallinas relacionado con la reproducción

Las gallinas presentan un comportamiento reproductivo del tipo harem, donde el macho puede tener más de una pareja hembra reproductiva (poliginia). No obstante, en algunas agregaciones numerosas de gallinas se puede observar la formación de parejas monogámicas, en donde el gallo se abstiene a cortejar o reproducirse con otras gallinas, eligiendo una compañera a la cual protegerá de otros machos.

Alcanzan la madurez sexual entre las 21-23 semanas de edad y su reproducción se encuentra influenciada por el fotoperiodo, es decir, la duración de las horas de luz.

Cortejo

La reproducción de las gallinas inicia con un ritual de cortejos por parte del macho. Durante el cortejo, los gallos exhiben el tamaño y color de sus crestas, así como la pechuga, bajan un ala y hacen movimientos circulares como si estuvieran bailando. En cambio, las hembras receptoras agazapan, es decir, agachan la cabeza y el cuerpo, siendo esta una señal de que son receptoras y se encuentran listas para recibir a los machos.

Cuando el macho nota que la hembra es receptiva a su cortejo procede a montarla. En este proceso se aferra a ella usando su pico, ya sea sosteniéndose de la cresta, las plumas del cuello o la parte posterior de su cabeza. Una vez este montado, ocurre la pisada, en este comportamiento de las gallinas se aprecia como el macho camina rápidamente por el dorso de la hembra. La cópula se da cuando el macho acerca su cola al de la gallina, uniendo su cloaca con la de ella, permitiendo el flujo de espermatozoides hacia la cloaca de la hembra.

Postura

Las hembras suelen anidar al nivel del suelo, en aquellos lugares con hieras altas o matorrales, preferiblemente sitios oscuros, tranquilos, secos y fresco; este comportamiento se mantendrá al menos que se les enseñe a poner los huevos en lugares altos o los criaderos solo cuenten con gallineros verticales.

Incubación

El periodo durante el cual una gallina se mantiene incubando sus huevos se denomina clueque, siendo caracterizado por la permanencia de la gallina dentro del nido. Durante este periodo la gallina puede llegar a perder peso, así como algunas plumas en la región pectoral y abdominal, lo que les facilita mejor la transmisión de calor de su cuerpo a los huevos. Este periodo puede extenderse por más de 20 días, en donde la gallina dará paseos cortos, de unos 15 minutos al día para alimentarse y beber.

Comportamiento de las gallinas bajo estrés

Las gallinas que se encuentran son criadas en jaulas, en espacios muy pequeños o en condiciones de hacinamiento, pueden llegar a presentar conductas que evidencian estrés y frustración como consecuencia de ser privadas del espacio físico. Si estas condiciones persisten, el comportamiento de las gallinas puede tornarse anormal, y concluir en lesiones hacia ellas mismas o en agresiones hacia otras aves. Entre los comportamientos de las gallinas por estrés destacan:

Picaje y consumo de plumas: Las gallinas tienden a picotear sus propias plumas, dejando parches de piel expuestas e incluso llegar a lesionarse.

Canibalismo: Si las gallinas se encuentran en condiciones de hacinamiento puede darse el canibalismo, este comportamiento inicia con el picoteo entre aves, pero al irse aumentando la frecuencia corre el riesgo de llegar al consumo de las plumas e incluso trozos de piel.

Histeria aviar: Se trata de un comportamiento de pánico generalizado que se puede extender entre las gallinas, caracterizado por el aleteo descontrolado y vuelos cortos, incluso puede ocurrir agresiones entre individuos motivados por el miedo.

Bibliografía

  • Büttow, V. et al. 2010.
  • Castellon, E. et al. 2013
  • Garcpua Trujillo, R. et al. 2009
  • Programa Especial para la Seguridad Alimentaria (PESA), 2008.

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