Comportamiento de los seres vivos

© Paradais Sphynx

Cuando hablamos sobre el comportamiento de los seres vivos, primero debemos definir qué son los seres vivos y para ello es necesario preguntarnos qué es la vida. Aún hoy, dicho término se encuentra en constante discusión y construcción, son muchos los conceptos que podemos encontrar en la bibliografía, la mayoría basados en ciertas propiedades universales que intentan delimitar y diferenciar lo vivo de lo no vivo; estas propiedades buscan ser inalterable, pero al estudiar los distintos organismos, desde las formas más primitivas hasta las numerosas especies actuales, nos encontramos que estas propiedades o características pueden haber cambiado desde sus orígenes.

Pese a lo anterior, al menos en biología —rama de la ciencia que estudia la vida— podemos señalar las propiedades más importantes que han aparecido durante la historia de la vida: presencia de organización molecular y compleja (exclusividad química), niveles de organización jerárquica, capacidad de reproducirse, material genético que garantice la herencia, procesos metabólicos, capacidad de desarrollo o un ciclo vital característico e interacción ambiental. Es decir, los seres vivos serían todos aquellos organismos que cumplen dichas propiedades.

Así que, cuando hacemos referencias a los seres vivos, podemos abarcar múltiples formas de vidas, desde organismos unicelulares como algunos protozoarios, bacterias u hongos, hasta formas cada vez más complejas como las plantas vasculares y no vasculares o las distintas especies animales, desde las pequeñas hormigas hasta los enormes elefantes. Todos estos organismos interactúan con su entorno, por lo cual, accionan o responden a los múltiples estímulos ambientales y fisiológicos; estas respuestas pueden ser voluntarias o involuntarias, conscientes o inconscientes, y se definen como comportamiento.

El comportamiento de los seres vivos se puede estudiar según el cómo, es decir, las causas fisiológicas o ambientales que originan un comportamiento específico, así como los mecanismos de acción para llevarlo a cabo, de este modo se estaría estudiando las causas próximas o inmediatas. También se puede estudiar considerando el porqué de esa acción, en donde nos concentraríamos en la función, finalidad y el origen evolutivo del comportamiento en estudio, y haríamos referencia a la causa ultimas. Cuando observamos patrones de comportamiento estables ante un estímulo determinado, siendo estos patrones característicos de una especie, población o grupo de individuos como una respuesta evolutiva, estamos hablando de conductas.

Aunque los seres vivos incluyen millones de especies —entre bacterias, arqueas, hongos, protistas, plantas y animales—, el estudio del comportamiento se ha enfocado sobre todo en animales (incluyendo la especie humana) y más recientemente en plantas. En este artículo, exponemos brevemente los conceptos más importantes sobre el estudio del comportamiento de los seres vivos, con un enfoque en el comportamiento de los animales.

Comportamiento de los seres vivos animales

Desde siempre, los animales y los seres humanos han estado interactuando. No solo por el potencial predador de los animales hacia los seres humanos, sino también por la necesidad de caza o pesca para la alimentación. A medida que las sociedades primitivas se hacían agrícolas, empezaron a domesticar y a criar animales para el aprovechamiento no solo de su carne, sino de su leche, huevos, pieles y huesos, e incluso para su protección y acompañamiento en el caso particular de los perros y gatos.

Debido a la larga historia de interacción y relación con los animales, es lógico el interés que ha generado el comportamiento de los seres vivos en los humanos. Para estas sociedades primitivas era necesario establecer los patrones de comportamiento de los animales cuando iban de caza o pesca, para asegurar la obtención de alimento sin correr el riesgo de ser depredados. Incluso, se volvió más importante el conocer las conductas y costumbres de los animales cuando se empezaron a domesticar.

Charles Darwin con su libro “El Origen de las Especies” comenzó a sugerir el origen biológico del comportamiento de los seres vivos, anteriormente, la conducta se consideraba respuestas puramente físicas, mecánicas y químicas. Darwin igualmente publicó su libro “La expresión de las emociones del hombre y animales” (1872), en donde se sentaron las bases para el estudio del comportamiento que actualmente se utilizan. Otros científicos, como Francis H. Herrick, hicieron eco a las ideas expuestas por Darwin y comenzaron a observar y registrar conductas animales, el caso particular de Herrick observó el comportamiento de las aves salvajes con la finalidad de determinar la capacidad de aprender y su grado de inteligencia, sus resultados fueron expuesto en su artículo “The relation of instinct to intelligence in birds”. Para finales del siglo XIX, los científicos habían determinado que el enfoque mecanicista no podía explicar todas las conductas animales.

No fue hasta 1973 cuando los zoólogos Karl von Frisch, Konrad Lorenz y Nikolaas Tinbergen ganan el Premio Nobel de Fisiología y Medicina, por sus estudios del comportamiento de las abejas, y estructuran las bases para la etología, rama de la ciencia que se encarga de estudiar el comportamiento de los animales, además son considerados los fundadores del este campo. Ellos consideraban que los rasgos de comportamiento se pueden aislar y medir, incluso tienen su propia historia evolutiva.

Psicología comparativa

Los primeros estudios del comportamiento animal tienen su origen en la psicología comparativa, su objetivo era determinar las leyes generales del comportamiento; las cuales se podían aplicar tanto a los animales como a los seres humanos. En principio, los estudios se basaban en la observación, registro y deducción de las conductas, a medida que se fue desarrollando pudieron idearse experimentos replicables en laboratorio. No obstante, estos estudios se basaban en animales como ratas, palomas, perros y algunos primates y en ambientes controlados, por lo cual fueron criticados ya que se basaban en un mismo modelo y no cuentan con una perspectiva evolutiva.

Etología

Como ya mencionamos, la etología es la rama de la ciencia que se encarga de estudiar el comportamiento de los seres vivos en su hábitat natural. Las observaciones y recolección de datos suelen llevarse a cabo en la naturaleza, y los experimentos que pueden realizarse en laboratorio consideran las variables que el entorno natural puedan proporcionar. Los etólogos tienen sumo cuidado al comparar los datos obtenidos en un ambiente natural y en cautiverio o laboratorio.

La etología se enfoca en los factores que afectan el comportamiento y las distintas conductas, ya sea de origen instintivo, innato o aprendidas por los animales. Consideran las causas, su desarrollo, su origen evolutivo y sus relaciones filogenéticas.

Sociobiología

Dentro de la etología, podemos encontrar la sociobiología (aunque algunos autores la describen como una rama independiente), la cual se encarga del estudio del comportamiento social que tienen las especies animales. E.O Wilson (1978), la definió como “el estudio sistemático de las bases biológicas de todo comportamiento social”. Y se enfoca en el estudio de las interacciones sociales, las estructuras poblacionales, castas y comunicación entre los miembros de una especie, más allá de la actividad meramente sexual.

Wilson consideró cuatro pináculos para el estudio de las sociedades animales que se diferencia por la complejidad que demuestran las sociedades: 1) Colonias de invertebrados, un ejemplo de ello, serían las colonias que dan origen a la carabela portuguesa (Physalia physalis); 2) insectos sociales, como las hormigas, abejas y termitas, 3) mamíferos no humanos que viven en grupos o manadas (elefantes, búfalos, leones, entre otros) y 4) las sociedades humanas, aunque la inclusión de la especie humana ha sido muy criticada.

Los estudios realizados en los campos de la psicología comparada, la etología y la sociobiología, pueden ser englobados en una disciplina común: la ecología del comportamiento. Esta rama de la ciencia encarga de estudiar la conducta animal y el comportamiento de los seres vivos bajo la perspectiva evolutivas y ecológica, considerando que el comportamiento no solo tiene una historia evolutiva, sino que depende de factores ecológicos.

Ejemplos de conductas o comportamiento de los seres vivos

A continuación, vamos a describir algunas de las conductas o comportamientos de los seres vivos, con un enfoque especial hacia los animales, que ha podido describir la etología clásica.

Conducta estereotipada o patrón de acción fija

Son aquellos patrones de comportamiento de los seres vivos que se realizan de manera muy ordenada y con una secuencia predecible, puede no ser realizada de forma idéntica entre individuos, pero puede identificarse así se realice de modo inadecuado.

Tinbergen y Lorenz observaron esta conducta en las hembras de ganso, específicamente en el movimiento de recuperación de los huevos cuando estos se salían de su nido, en donde la hembra se movilizaba hasta el huevo, alargaba el cuello hasta tocarlo con el pico y comenzaba a arrastrarlo de vuelta al contraer el cuello. Las hembras de ganso podían seguir realizando el movimiento si el huevo se le arrebatara o si era cambiado por otro objeto; no obstante, cuando las hembras volvían a estar en sus nidos y se daban cuenta de que les faltaba el huevo, volvían a repetir la misma conducta. Asociaron esta conducta a un estímulo que disparaba la conducta, al cual denominaron liberador, y en el caso de las hembras de ganso, el estímulo era el huevo fuera del nido.

Estos comportamientos son de una naturaleza predecible y programada, incluso si el comportamiento estereotipado no es el apropiado para la situación, pero estas variables en contra son muy raras que ocurran en la naturaleza. Son respuestas estables, cuya velocidad de respuesta puede estar implicada en la supervivencia de la especie en estudio.

Comportamiento Innato

De la concepción del comportamiento estereotipado surge el concepto de comportamiento innato o heredado. Se considera que son patrones prefijados e independientes del ambiente, siendo estas las conductas que desarrollan los animales sin tener que aprenderlo de un individuo más viejo, o mediante prueba y error. Un ejemplo de ello serían la capacidad de las arañas de construir sus telas. Se relaciona con la teoría del instinto, aunque muchos investigadores no están de acuerdo con ella porque argumentan que el comportamiento depende de una interacción entre el organismo y el ambiente.

Genética del comportamiento

A raíz de lo anterior, se ha estudiado la transmisión, a través de la herencia, de la mayoría de los comportamientos de los seres vivos. Lo cual, es un estudio realmente complejo, que involucra diversos genes que interactúan entre sí, para regular cada rasgo del comportamiento.

Este comportamiento heredado se puede apreciar en la higiene de las abejas cuando las larvas mueren por haber contraído una enfermedad, las obreras se encargan de destapar las celdillas donde se encuentran las larvas muertas y retirarlas, para así evitar que la enfermedad se prolongue. Las abejas que se encargan de ambas conductas (abrir la celdilla y retirar la larva) son abejas homocigotas recesivas, mientras que las híbridas solo realizan una de las dos tareas y las homocigotas dominantes no tienen ningún comportamiento relacionado a la higiene. Es un clásico modelo de herencia mendeliana.

Aprendizaje del comportamiento

Otros animales son capaces de aprender comportamiento, es decir, son capaces de replicar conductas por medio del ensayo o el error, o al imitar a algún otro individuo más experimentado.

En esta categoría, podemos identificar dos tipos de aprendizajes: la habituación, donde un animal puede acostumbrarse a un estímulo que en principio ocasionó una respuesta defensiva u ofensiva, pero que al ser repetido varias veces y no generar ningún efecto nocivo, puede ocasionar que el animal terminé por ignorarlo. Y la sensibilización, en donde ante un estímulo nuevo y nocivo, el animal puede responder nuevamente de forma defensiva u ofensiva.

Otro comportamiento aprendido es la impronta. En este caso, se trata de la adquisición de un patrón de comportamiento, por un periodo delimitado de tiempo, durante el desarrollo. Normalmente, este tipo de aprendizaje se aprecia en animales jóvenes. Se puede apreciar en los patos jóvenes, quienes formarán un vínculo inmediato y permanente con su madre, apenas los huevos eclosionan; sin embargo, si los huevos eclosionan lejos de la madre, los patitos seguirán al primer objeto grande y móvil que aprecien.

Comportamiento social

En este tipo de comportamiento de los seres vivos, hablamos de las respuestas a las interacciones que pueda tener un animal con otro de su misma especie. El comportamiento social incluye interacciones tan distintas como la crianza hasta la competencia por alimentos o parejas sexuales. Muchos animales forman agregaciones sociales, ya sea por defensa, reproducción, cooperación en la caza, división de trabajo o en el soporte de condiciones meteorológicas, también para transmitir o aprender conductas.

Algunas de los comportamientos sociales más comunes que se pueden apreciar entre los animales son:

Agresión y dominación: Estas conductas permiten formar jerarquías o castas dentro de una agregación animal, en incluyen las rivalidades, la exhibición de fuerza o rituales de apareamiento, el acceso a recursos (alimentos, pareja, espacio), territorialidad y áreas de influencia.

Sistemas de apareamiento: En donde se pueden dar asociaciones entre un macho y una hembra durante la estación de cría (monogamia), o entre muchos machos y hembras (poligamia). Entre la poligamia podemos identificar también la poliginia, en la cual un macho se aparea con muchas hembras, y la poliandria, en donde una hembra se aparea con muchos machos.

Comportamiento altruista y selección de prole: En esta categoría, la conducta que prevalece es el beneficio grupal o la selección grupal, en donde los individuos de una misma especie se ayudan entre sí para preservar la supervivencia del grupo. Puede ocurrir, que animales centinelas delaten su posición por medio de una señal que anuncie el peligro, convirtiéndolos en presas más vulnerables para los depredadores, pero garantizando que el grupo pueda esconderse o huir. Otro tipo de conducta altruista es la selección de prole, donde ocurre la selección de los genes por parentesco por encima de los individuos.

Comunicación animal: Los animales pueden comunicarse por medio de sonidos, olores, sustancias químicas, contactos y movimientos. Estas formas de comunicarse pueden facilitar la cooperación, defensa, reproducción o la obtención de alimento en el medio ambiente por una agregación social de animales.

Inteligencia animal: Está relacionado con la inteligencia y el conocimiento que puede ser atribuido a las distintas especies animales, incluye características como: la percepción, el pensamiento, las funciones mentales y la memoria.

Bibliografía

Galarsi et al. 2012.
Hickman et al. 2010.
Wilson, E.O. 1978.